El CESID advierte de que la tesis de Armada sufrió grave daño tras la intervención de Ibáñez y de que existían amenazas sobre golpes violentos todavía sin desmontar.
Resumen
Informe de inteligencia integrada del CESID del 16 de marzo de 1982 que analiza el impacto de las últimas sesiones de la vista oral de la causa 2/81 en el ámbito social y político. Destaca el tono de arenga del general Torres Rojas, los intentos del coronel San Martín de implicar al general Juste, y el grave daño que sufrió la tesis del general Armada tras la intervención del coronel Ibáñez.
El informe expresa preocupación por la escasa intervención del tribunal para impedir las intencionadas alusiones a Su Majestad por parte de procesados y defensores, calificándolas de acción persistente de erosión con consecuencias negativas. Se describe un momento de inquietud social causado por los ataques al Rey dentro y fuera de la sala, las amenazas veladas sobre golpes violentos aún sin desmontar, la actividad terrorista de ETA, la anunciada disolución de la brigada policial que investigaba las acciones involucionistas, y la decisión del PSOE de evitar confrontación con el Gobierno dada la fragilidad del momento. El CESID constata una reactivación de la prensa involucionista.
Contenido del documento
C/DI/4339/16-03-82
DTOR.
INFORMACIÓN INTEGRADA
ASUNTO: DESARROLLO DE LA VISTA PÚBLICA DE LA CAUSA 2/81.
En las últimas sesiones de la vista pública de la causa 2/81 se aportan pocos aspectos nuevos desde el punto de vista jurídico, habiéndose producido sin embargo muy diversas reacciones externas a la sala del juicio. En las declaraciones de los procesados destacan: el tono de arenga del General Torres Rojas y la juiciadas con muy diferente óptica desde los ámbitos afines o no a la involución; los intentos de implicar al General Juste, del Coronel San Martín y el grave daño que ha sufrido la tesis del General Armada tras la intervención del Coronel Ibáñez. En círculos responsables existe preocupación por lo que se considera escasa intervención del tribunal para impedir las intencionadas alusiones a S.M. por parte de procesados y defensores. Dichas alusiones y la resultante final de las afirmaciones de abominación social, suponen una acción persistente de erosión como negativas. Ello se muestra, entre otros síntomas, en una reactivación de la actitud ofensiva que ha tomado en los últimos días la prensa de tendencias involucionistas.
Por otra parte, a las circunstancias antes descritas se ha unido una serie de factores concretos que parecen haber servido de catalizador de un proceso de afloración a la superficie de sensaciones sociales, hasta ahora encubiertas, que producen una doble consecuencia en forma, por una parte, de aumento de los temores y nueva acción involutiva y por otra de exigencia pública al poder ejecutivo para que lleve a cabo acciones más enérgicas para prevenirlas y reprimirlas. En la trayectoria de las variables reacciones sociales ante el desarrollo del proceso, se constata que, tras las tensiones iniciales y la posterior sensación de alivio por la normalidad del mismo, aparece un momento circunstancial de inquietud e inseguridad. Es muy discutible si dicha sensación colectiva ha sido recogida por la prensa en el ambiente social o ha sido provocada directamente por ella misma al enjuiciar con excesivo pesimismo algunos aspectos de la situación actual.
Las causas del citado momento de depresión pueden buscarse en la persistencia de los ataques al Rey, no solo en la sala de justicia sino fuera de ella por medio de bulos, rumores, propaganda, pintadas, etc.; en las amenazas más o menos veladas que aparecen en declaraciones de los procesados, prensa involucionista y propaganda clandestina sobre la existencia de golpes violentos todavía sin desmontar; en la intermitente actividad terrorista de ETA; en la continua acusación global de la prensa sobre debilidad del gobierno en la defensa del sistema; en la anunciada disolución de la Brigada policial que se ocupa de investigar las acciones involutivas e incluso en la resolución de la ejecutiva federal del PSOE de soslayar la confrontación con el gobierno en función de la fragilidad del momento.
Y negativas, tanto en el desarrollo de la Causa como en sus repercusiones globales de toda índole. Y ello no solo en función de las circunstancias de cada momento o de las gestiones de gobierno sino también de las diversas acciones positivas que pueden generarse en el cuerpo social como respuesta y reacción natural a las iniciativas involucionistas.