El CESID detectó que grupos de extrema derecha como Primera Línea y la Agrupación José Antonio estaban perfeccionando sus estructuras orgánicas en previsión de una posible clandestinidad.
Resumen
Informe del CNI/CESID del 5 de abril de 1982 que evalúa el clima político-militar durante la vista oral de la causa 2/81. Destaca el aumento de tensión tras el incidente con el general Sáez de Santamaría, que ha generado divisiones en el ámbito militar. La prensa involucionista apoya a los militares procesados y critica a quienes se han adaptado a la democracia, buscando desestabilizar la cohesión de las Fuerzas Armadas.
El informe también menciona la ocupación argentina de las Malvinas, utilizada por sectores involucionistas para establecer paralelismos. A pesar de la conmemoración del 1 de abril, que marcó el fin de la Guerra Civil, no hubo incidentes gracias a la intervención policial. Se alerta sobre la organización de grupos de extrema derecha como Primera Línea y la Agrupación José Antonio, y circulan rumores sobre posibles intervenciones militares ante un posible triunfo de la izquierda en elecciones anticipadas, aunque sin evidencia concreta.
Contenido del documento
C/D1/ 5583
05.04.82
INFORMACIÓN INTEGRADA
Al iniciarse la fase de declaraciones de los testigos, la tensión en torno a la vista oral de la causa 2/81 ha vuelto a elevarse; había disminuido considerablemente. Dicha tensión ha alcanzado particular entidad con motivo del grave incidente surgido en la tarde del lunes, durante la declaración del General Sáenz de Santa María. Este incidente tendrá su reflejo lógico en la colectividad militar, sobre la que se apuntan divisiones como consecuencia de una visión de los acontecimientos realizada desde diferentes puntos de vista. A su vez, el tratamiento otorgado por los medios de comunicación y los comentarios y juicios de valor en torno al tema, pueden trasladar dichas tensiones al conjunto del cuerpo social. La posibilidad de que los procesados protagonicen nuevos incidentes, permanece latente si su excesiva sensibilidad no encuentra una respuesta adecuada por parte del Tribunal.
El aumento cuantitativo de los actos organizados por los anónimos dirigidos a los miembros de la colectividad militar y de una intensificación, en la prensa que sigue esta misma línea, de los elogios dirigidos a los militares procesados y a los que ellos consideran afines, contrastan vivamente con el tratamiento dado a los que se han significado de alguna manera por su adaptación a la situación actual. Con ello se pretende presionar psicológicamente a los miembros de las FAs al objeto de provocar una ruptura en la necesaria cohesión de los Ejércitos. Desde puntos de vista contrarios, las torpezas informativas de determinados periódicos, pretendiendo defender el Sistema, provocan la irritación de la colectividad militar multiplicando el efecto conseguido por la prensa anteriormente citada.
El amplio eco que ha tenido la ocupación de las islas Malvinas no ha dejado tampoco de ser aprovechado desde posiciones involucionistas, presentando de un modo muy superficial determinados paralelismos y contrastes con un simplismo intencionado. La fecha del 1 de abril, que en las circunstancias actuales era propicia para la realización de "movidas" y actos violentos encaminados a agudizar las actuales tensiones, ha transcurrido sin incidentes, a pesar de que existían algunos proyectos en este sentido. La calma observada probablemente responda a la eficaz acción policial, tanto informativa como preventiva.
Como reacción a esta continuada acción policial y en previsión de futuros acontecimientos o decisiones gubernativas que pudieran conducirles a la clandestinidad, se observa en los grupos de extrema derecha una preocupación por mejorar sus estructuras orgánicas perfeccionando el control operativo de sus militantes. Ello es particularmente notorio en los grupos falangistas aparentemente desgajados de FE de las JONS, como pueden ser Primera Línea y la Agrupación José Antonio.
Permanece la acción psicológica, en forma de rumores, sobre posibles nuevas intervenciones militares en la normalidad de la vida política, sin que por el momento existan datos objetivos que permitan darles credibilidad. Dichos rumores se centran durante estos días en el próximo otoño, ligando la eventual intervención militar a un posible adelanto de las elecciones generales en las que se produjera un hipotético triunfo de la izquierda.